Reflexiones sobre su transición energetica.

Cuando la maquinaria capitalista se queda sin combustible, es decir, se agota el petroleo, y paralelamente urge una descarbonización apresurada; porque ya no se puede esconder más la evidencia de un cambio climático irreversible, entonces, empieza la invasión de las renovables. Enormes extensiones de turbinas eólicas y paneles fotovoltaicos inundan los campos, las costas, la meseta y las montañas, nada escapa a la depredación del consumo energético pintado de verde.

No se puede hacer de otra manera alegan las voraces multinacionales de la energía y sus esbirros políticos. Vamos a subvencionar con nuestros impuestos este nuevo ataque a la naturaleza, mientras que desde los medios se aplaude a los tecnócratas, ingenieros y empresarios, porque nos van a sacar con la nueva tecnología de este impasse energético.

Escuchar a estos ejecutivos del vatio defender sus proyectos no tiene parangón. Dicen que no afecta a la biodiversidad y paradójicamente ofrecen medidas compensatorias, que consisten básicamente en plantar algunos árboles y poner cajas nido, también en los tendidos aseguran que pondrán protectores para las rapaces, la ostia vamos. Cómo puede llamarse energía limpia, si arrebatas enormes extensiones de terreno a la fauna, eliminando también toda la vegetación, acaparando zonas agrícolas, más los enormes tendidos eléctricos de evacuación; transformadores, toneladas de metal y hormigón, con sus movimientos de tierras, nuevos accesos y vallados. Estos ingenieros se asemejan demasiado a los militares trazando lineas rectas sobre el mapa preparando la conquista y la consiguiente masacre.

Concretamente en el sureste de Madrid ya hay planificadas al rededor de 6.000 hectáreas de plantas fotovoltaicas y más de 200 km de tendido eléctrico. Todas las semanas se presentan nuevos proyectos, superando con creces las necesidades de la capital, produciendo lo que serían tres centrales nucleares. Estamos ante una burbuja en manos de fondos de inversión y eso no pinta nada bien.

En contrapartida hay un movimiento que se está organizando, plataformas como Alianza Energía y Territorio (ALIENTE) o ‘Sureste Fotovoltaicas, Así No‘. Están luchando contra los macro proyectos: presentando alegaciones, denunciando la fragmentación de las plantas para esquivar la normativa de impacto ambiental, señalando a los alcaldes que venden el futuro de su tierra por unos pocos euros, e intentando explicar al vecindario que estos proyectos no generan empleo, empobrecen la zona, y acaban con la agricultura y el paisaje.

Las opciones que planteamos son las limitaciones en su magnitud, el auto consumo de cercanía, produciendo la energía que se necesita en cada localidad, la implantación de renovables en los tejados de los hogares, polígonos industriales, fábricas, aparcamientos y zonas degradadas, en definitiva, donde no haga mas daño a una naturaleza ya demasiado frágil para soportar más envites.

Vamos a frenar esta nueva agresión, no toleraremos la invasión y violación del ecosistema al que pertenecemos y del que formamos parte.

En la metamorfosis del bosque en jardín, todo es cuestión de organización. Se transforma un desorden impuesto en un desorden elegido. Es difícil escapar al desorden, pues contrariamente a lo que ocurre con el orden, el desorden crece. Sobre todo, si ha llovido por la noche. Stéphane Breton (Le Ciel dans un jardin)

Bitácora 52

Pasados dos meses de la muerte de Zorro, nos abandona el bueno de Oso, fueron adoptados juntos por que me dijeron que eran amigos, y así era. El cáncer se apodero de su cuerpo, intentaba revivirlo con la quimio porque no aceptaba lo inevitable, tonterías de los humanos. En su ultima noche sus 80 kilos de ternura ya solo eran 40 de súplica. Huesos, pellejo y unos ojos que se despedían de mi con amor.

Oso tenia presencia, iba sobrado, no quería llamar la atención ni falta que hacia, no se si por pereza o por humildad. Cuando ladraba en las frías noches de invierno, cuando todos los animales están a cubierto, hacia retumbar la cabaña y toda la vega, demostraba así que tenia la solemnidad y la fuerza indiscutible, puesta al servicio del colectivo, por descontado, como buen mastín.

Realmente no concibo este proyecto sin la seguridad y el amor que nos aportó Oso. Todo y todes crecimos bajo su peludo manto, por eso se fue tranquilo y en paz.

Te estoy eternamente agradecido. Te quiero grandullón.

Bitácora 51

Amado Zorro: Siempre fuiste el más veloz, incluso para irte. Nunca pensé que serías el primero en abandonar ARREA, hace ya diez años que nos miramos a los ojos y prometimos que seriamos compañeros pase lo que pase, cumplimos la promesa, y así fue hasta el final. La risa se me llena de lágrimas al recordarte, alerta, delincuente, escapista, hiperactivo e hipercariñoso, viviste con total intensidad, como hay que vivir, siempre corriendo por tu bosque, tu medio, detrás del corzo y el jabalí sin alcanzarlos. También detrás de los deportistas de domingo, como cuando cazaste a ese ciclista gordito y me mirabas moviendo la cola en busca de mi aprobación, mientras el pobre hombre se retorcía en el suelo. Recuerdo aquel jabalí que se dio la vuelta y volviste rápidamente detrás de mi y cuando discutiste con el zorro de verdad. O cuando decidías irte al pueblo de juerga y después de varias horas, me llamaba la alcaldesa, porque tenia que ir a sacarte de la jaula del ayuntamiento por la noche, como el padre que va a por su hijo detenido en comisaria.

¿Quién va a hacer que Oso, ese mastín perezoso se levante?, ¿ y quién le lamerá las orejas?, ¿quién va a mantener a raya a las ratas del gallinero?, y sobretodo, ¿quién llenará ese hueco que deja, el amor posesivo, dependiente y empalagoso que me dabas, y que ahora echo tanto de menos?.

Gracias por compartir conmigo tu vida, tu sabiduría y tu cariño. Hasta siempre Zorrito. Te quiero compañero.

Bitácora 50

Hoy hemos liberado un búho chico en nuestro bosque. La asociación Brinzal, dedicada a la recuperación de aves nocturnas, va a realizar algunas sueltas en nuestra finca, ya que reúne las condiciones idóneas, por su biodiversidad y por que esta a salvo de las escopetas.

Nuestro amigo Iván nos ha contado algunas singularidades de estas rapaces, de la facilidad con la que adoptan pollos de otros individuos, de como se las ingenian para entrenarlos en cautividad para la caza y como enseñarlas a ponerse a salvo de otros depredadores. También nos ha comentado la importancia del anillado para su seguimiento y estadisticas.

La financiación se basa en el apadrinamiento de aves para sus cuidados hasta la suelta, realizada en esta ocasión por su madrina en el bosque de ARREA, su lugar de acogida. Esperamos que le guste y que tenga suerte en su nueva vida.

Bitácora 49

No salimos de una y nos metemos en otra, ¿que ha sido esta vez?. Parece ser que el vórtice polar tiene unas ondulaciones cada vez más pronunciadas, hasta llegar a nuestras latitudes, eso dicen los meteorólogos, y añaden que no solo es compatible con el cambio climático, sino que es causa directa de este. En el 2019 sufrimos una riada que les paisanes no conocían desde hace 40 años (bitácora 41), en 2020 una pandemia azota el mundo, y ahora nevadas que no se veían en varias décadas. Personalmente creo que es evidente que estamos colapsando, y no podemos escondernos ni en una cabaña alejada en el campo.

El sábado me disponía a ir a currar a las 7 de la mañana a pesar de la nevada creí que podría llegar con el 4×4. A los pocos metros un enorme chopo cortaba la carretera, al intentar volver me quede atrapado en un profundo badén. La naturaleza una vez más sometió a la tecnología.

Y así he pasado todo el fin de semana totalmente aislado, menos mal que tenia leña y comida. Durante las casi 30 horas de nevada, limpiando las placas solares para no quedarme sin energía, escuchando los arboles crujir en el bosque abatidos por el peso de la nieve y el centellear de las torretas de alta tensión. Parecia el fin del mundo, todo un espectáculo.

La tormenta Filomena ha hundido el cobertizo de las herramientas, deteriorado la valla de los burros, destrozado el cenador, canalones, pero esto solo son cosas materiales, lo que más me ha dolido ha sido el daño que ha hecho a las encinas, llevo 10 años podándolas para subirles el porte y adehesar la zona, Filomena ha partido la guía de la mayoría, ahora toca reponerse, curarlas con brea, cuidarlas… y cuidarnos.

Bitácora 48

Cuando recordamos las colectividades libertarias de la Revolución española 1936-1939, ponemos los ejemplos de Aragón o Levante, pero realmente se extendieron por los pueblos de toda la península. Aunque estos episodios históricos no han sido suficientemente difundidos, no vaya a ser que cunda el ejemplo. Ya había oído que había numerosos casos en el sur de Madrid, de colectividades anarquistas en las que se instauró el comunismo libertario.

Recientemente mis compañeres de Perales, me han proporcionado un hermoso documento que adjunto, de un pueblo de nuestra misma vega del Tajuña. Esto hace volar la imaginación, ya que es la misma tierra que trabajo diariamente, aunque leyendo el texto, llevaría cuatro cosillas como punto para la próxima asamblea.

Bitácora 47

Salí una mañana de finales de septiembre a internarme en nuestro bosque, como siempre a disfrutar de su frondoso y nutritivo abrazo biológico, y lo que me encontré fue con varias montañas de basura entre la vegetación.

Eran recientes, no llevarían ahí ni un día, y en esta ocasión eran demasiado grandes como para llevármelas yo solo, estaban situadas en la “ruta del tren de los cuarenta días”, que esta promovida y señalizada con unos mojones muy feos por el ayuntamiento de Villar Del Olmo, así que, a este me dirigí a pedir ayuda.

Me recibió un tipo con banderíta en la muñeca al que le explique lo sucedido, él me contestó que hay muchos rumanos que tiran la basura en el monte, a lo cual respondí, que en otra ocasión sorprendí a un español muy español en la misma zona tirando escombro, al que obligue de forma coercitiva a subir de vuelta a su furgoneta toda su mierda. Él sonrió y me indicó que mandara un email a la concejala de medio ambiente, o la visitara los martes, que es cuando ella está.

Mandé el correo con fotos y número de parcela. Posteriormente llame a la guardería forestal, y dos agentes se personaron en el lugar levantando acta y tramitando la pertinente denuncia.

Durante la segunda reunión con la responsable técnica del ayuntamiento, y otro señor que en silencio sujetaba la fotocopia de mi denuncia, esta, me dijo que el tema de vertidos era una lucha personal que ella tenía desde hace tiempo, yo le pregunté en qué tipo de acciones se concretaba esa “lucha personal”, de la que yo no dudaba, a lo cual no supo que responderme. Eso sí, me dijo que no disponían de presupuesto para estas cosas, que no me podían facilitar contenedores, y que ella tampoco podía mandar a la cuadrilla de limpieza, con el hermoso camión que tienen. También le comenté que la basura está en una de las rutas que promocionan y que a escasos metros del vertido, en nuestra finca, han puesto un cartelito que dice “biodiversidad”, y por lo tanto su responsabilidad es conservarla. Al final ya parecía tener prisa y terminó con un “de todas formas, estamos en contacto”.

Después de casi dos meses de silencio institucional, han sido las manos de las compañeras y compañeros, las que siempre están ahí, las que en una fraternal jornada han devuelto la paz al bosque, y nos han recordado que el apoyo mutuo y la acción directa son nuestras herramientas naturales.

¡Ah!, se me olvidaba, también hemos aprendido que hacer o no hacer con “la basura”.

Bitácora 45

En ARREA tenemos un nuevo vecino, un cerdito. No, no me refiero a uno de esos que se manifiestan pidiendo libertad, tomando como libertad básicamente el derecho a no usar la mascarilla. Este es un cerdito de verdad, un mini pig, que otro cerdo ha abandonado, imagino que para irse de vacaciones.

Estos animales están siendo catalogados ya como especie exótica invasora, ya que se hibrida con el jabalí ibérico autóctono, creando lo que han apodado como “cerdolí”.

Parece que a este los paisanos del pueblo lo están alimentando, y los forestales han intentado, como yo, capturarlo sin éxito. Por supuesto, en uno de nuestros encuentros le hice una foto.

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Me resulta inevitable hacer algunas reflexiones al respecto.

Por un lado tenemos un animal creado por la biotecnología, es decir, un Frankestein para la investigación, que se convierte por capricho en la mascota de moda. Al asilvestrarse por la irresponsabilidad de algunos, se crea un problema medioambiental, y la solución que proponen, como no, es su caza.

Por otro lado, quiero recordar que el origen de la actual pandemia del coronavirus, es una zoonosis que llegó a la especie humana a través de la caza. Los cerdos son unos animales genéticamente similares a nosotres, y por lo tanto una formidable fuente de transmisión de nuevos virus, como ya ha ocurrido anteriormente.

No nos andemos por las ramas con distracciones de “mascarilla sí o no”. Vayamos a la raíz del problema. Acabemos con el peligroso tráfico de especies exóticas, con las macrogranjas, la deforestación y pérdida de ecosistemas; exijamos una biotecnología ética y, por supuesto digamos no a la caza.

En abril, en plena pandemia, por iniciativa de algunos grupos de la izquierda del sistema, se debatía en el parlamento europeo no la prohibición de la caza, sino tan solo el consumo de la carne derivada de ella como forma preventiva. La medida fue rechazada por 449 votos, 186 a favor y 53 abstenciones.

No hemos aprendido nada. Las armas siguen cargadas, continúa el macabro juego de la ruleta rusa, en la que unos cerdos son culpables y otros inocentes. A ver si mañana, con suerte, puedo capturar a uno de estos últimos, por lo menos para esterilizarlo.

Reflexiones pandemicas desde una óptica anarcoecologista.

Lo llaman crisis sanitaria, pero en realidad es una crisis ecológica y de valores.

La relación que tenemos los humanos con la naturaleza es de depredación, violación y explotación sin medida. Las catástrofes naturales ocasionadas por el cambio climático son relativamente localizadas, parcheadas y negadas por el sistema y aunque ocasionan millones de victimas y desplazados, ocurren aleatoriamente en zonas concretas del planeta, y de una forma progresiva en el tiempo, aunque la causa y el perjuicio sea global. Al igual que las catástrofes nucleares, están localizadas, por ejemplo Fukushima y Chernobyl. Los casos de enfermedades ocasionadas por la contaminación y por los agrotóxicos, son un goteo constante, generalizado y progresivo asumible por el sistema que lo absorbe poco a poco como daño colateral. Esta pandemia sin embargo, es más sorpresiva, es diferente por la magnitud de la mortalidad en un plazo muy breve de tiempo. Otra nueva sacudida que nos acerca más al colapso.

Un virus nuevo ocasionado por la caza furtiva se ha extendido por todo el planeta. Este Covid-19, ha saltado a los humanos desde los animales, al igual que pasó con el SARS-COV 2, SARS de 2003, gripe aviar, gripe porcina o el mismísimo VIH. En este caso, animales silvestres capturados de forma furtiva, se les hacina en pequeñas jaulas durante largo tiempo, por lo que son victimas de un enorme estrés que debilita su sistema inmunológico, en condiciones insalubres, y así mientras esperan la muerte los virus se apoderan de su organismo. Esto ha pasado en Asia, también pasó en África, y puede volver a pasar en cualquier momento, en cualquier lugar que exista la caza.

La sobreexplotación de la naturaleza, deforestación, pérdida de biodiversidad, tráfico de especies silvestres, macrogranjas, agrotoxicos, monocultivos, microplásticos, emisiones de CO2, todo un conjunto de agresiones al medio, hacen que afloren enfermedades ocasionadas por patógenos, que antes se diluían en sus pertinentes ecosistemas, cuya larguísima evolución mantenía en equilibrio, con sus cortafuegos naturales. Cuando existe una presión desmesurada de una especie sobre un ecosistema, y prolifera en exceso, la llamamos plaga. Para restablecer el equilibrio se generan enfermedades, como esta ocasionada por un virus; que no olvidemos, forma parte de un mecanismo necesario, valga la trágica paradoja, para mantener el equilibrio de lo vivo.

La pieza que faltaba para el desastre, es la hiperconectividad que produce el desarrollismo capitalista. Los viajes transcontinentales de importación y exportación de mercancias y personas, unido a un turismo de consumo insostenible, ha hecho que el virus se propague a una mayor velocidad.

Los ecologistas llevamos décadas advirtiendo el peligro y siendo desoídos por la soberbia homocéntrica del sistema capitalista, patriarcal y ecocida. Sólo un giro radical en la forma de relacionarnos con el resto de especies que habitan el planeta y con la naturaleza, podrá salvarnos de una muerte segura. ¿Qué más evidencias necesitamos?

Lo más razonable ante lo sucedido, sería plantearse seriamente las causas que nos han llevado hasta aquí y poner soluciones a los problemas medioambientales que lo generan. Pues bien, lo que han hecho los gobiernos desde el poder del estado es poner en marcha un operativo represivo inimaginable. Derechos humanos abolidos por real decreto, como el derecho de reunión y movimiento. Prisión domiciliaria y producción desde tu propia cárcel, cibervigilancia total, cierre de fronteras, mecanismos de autorrepresión sicológica, violencia policial, enaltecimiento militar invitando a gestas machirulas contra algo microscópico e invisible. Todos asustados por la televisión que anuncia la caída del mercado mientras nuestros mayores mueren a miles.

El estado no nos salva, sino todo lo contrario, nos hace enfermar y no tiene medios para curarnos. Sólo para reprimirnos y someternos. Sólo el pueblo salva al pueblo.

Esta experiencia tiene que ser un punto de inflexión para la lucha. Si algo hemos aprendido es a desconfiar aún más de las instituciones del estado, y del capital. Para los que amamos la libertad y la naturaleza por encima de todo, esto ha sido como una apisonadora.  Un golpe muy duro no poder abrazar y besar a nuestres compañeres y no poder salir de nuestras jaulas, como aquel pobre murciélago de Wuhan, atrapado por monos armados esperando la muerte.

Nuestro proyecto tiene que pasar del largo plazo al corto. Ya no hay tiempo que perder. El modelo tiene que cambiar, vamos a crear una sociedad en armonía con el medio ambiente. Una sociedad basada en la democracia directa y la autogestión, volviendo a una ruralidad equilibrada e integrada en la naturaleza, comprendiéndola y respetando sus ciclos vitales, de forma racional y colectiva.

Tenemos que vencer el miedo y el delegacionismo, para pasar a la acción. Nuestra comunidad es la totalidad de la biomasa terrestre y la vamos a defender con todos los medios a nuestro alcance. Ya no hay nada que perder, esta vez seremos imparables. Organizate y actúa. Hemos iniciado la ultima Revolución. La Revolución de lo vivo contra la muerte.